El Gobierno de Ecuador decidió elevar al 100% los aranceles a productos provenientes de Colombia, en medio de un contexto marcado por preocupaciones en la seguridad fronteriza y el combate al narcotráfico.
La decisión ha sido interpretada como un giro en la política comercial del país y ha generado una rápida respuesta desde Bogotá, al afectar directamente el intercambio entre ambas naciones.
Este escenario se da en un momento clave para la región andina, donde el comercio bilateral ha sido un eje importante de integración económica durante décadas.
Reacción de Colombia
El presidente Gustavo Petro cuestionó duramente la medida ecuatoriana, señalando que podría afectar los acuerdos históricos entre ambos países.
El mandatario advirtió que esta decisión pone en riesgo la permanencia de Colombia dentro del bloque andino, al considerar que rompe con las bases de cooperación comercial.
Además, planteó la posibilidad de buscar nuevos acuerdos comerciales con otros bloques regionales como alternativa.
Postura de Ecuador y efectos
Desde Quito, el presidente Daniel Noboa defendió la medida y la vinculó con acciones para enfrentar el crimen organizado en la frontera.
El Gobierno sostiene que la decisión responde a la necesidad de proteger la seguridad nacional y fortalecer el control territorial.
Mientras tanto, sectores productivos han advertido posibles efectos en el abastecimiento, precios y dinámica comercial, en medio de un escenario que mantiene la expectativa en la región.





















