El incendio forestal en Quito comenzó el jueves 17 de septiembre de 2026 en Uyachul Alto, sector ubicado en las faldas del cerro Casitagua, al norte de la capital ecuatoriana.
Las llamas avanzaron por la vegetación hasta aproximarse a varias propiedades, poniendo en riesgo las viviendas y los terrenos agrícolas de las familias que habitan en la zona.
Los moradores reportaron la muerte de animales de corral y la destrucción de sembríos, mientras intentaban evitar que el fuego alcanzara sus hogares.
Familias pierden sus cultivos y animales
El incendio consumió cultivos de chocho que estaban próximos a cosecharse, ocasionando pérdidas económicas para agricultores que dependen de esta actividad como principal fuente de ingresos.
Una vivienda también sufrió daños en el techo y las ventanas. Ante la emergencia, varios vecinos utilizaron palas y arena para intentar detener el avance de las llamas.
La pérdida de cosechas y animales representa un duro golpe para las familias afectadas, que ahora enfrentan dificultades para recuperar sus medios de subsistencia.
Bomberos combaten el fuego cerca de viviendas
Hasta este viernes 18 de septiembre, el incendio continuaba activo y mantenía en alerta a los habitantes de los sectores cercanos al cerro Casitagua.
Los bomberos concentraron sus esfuerzos en controlar los focos próximos a las viviendas, con apoyo de aeronaves para intervenir en zonas de difícil acceso.
Las fuertes ráfagas de viento dificultaban las labores de extinción, mientras los moradores permanecían pendientes de sus propiedades y animales.
La emergencia deja importantes afectaciones agrícolas y materiales, cuya magnitud total todavía debe ser determinada por las autoridades.























