La tarde del miércoles 11 de marzo se reportó una tragedia en el bloque 8 de Flor de Bastión, en Guayaquil, donde un niño de 11 años murió tras caer en una alcantarilla mientras jugaba bajo la lluvia. La fuerte corriente lo arrastró y obligó a una rápida movilización de los organismos de emergencia.
Moradores del sector alertaron a los Bomberos, por lo que de inmediato se desplegó un operativo de búsqueda en la zona. Durante varias horas, familiares y vecinos permanecieron en el sitio con la esperanza de encontrarlo con vida, mientras las labores se intensificaban en medio de las difíciles condiciones provocadas por el agua acumulada.
Dolor y conmoción entre vecinos
Horas después, paramédicos confirmaron que el menor fue hallado sin signos vitales. La noticia causó profundo dolor entre los habitantes del sector, que lamentaron lo ocurrido y expresaron su preocupación por este tipo de peligros durante la temporada invernal.
El caso vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de reforzar las medidas de prevención y control en zonas vulnerables, especialmente en días de intensas lluvias, cuando la fuerza del agua convierte las calles y alcantarillas en puntos de alto riesgo para niños y familias.





















